CAMBIA LA CULPA POR RESPONSABILIDAD


En mi práctica como psicóloga, me he encontrado frecuentemente con un sentimiento que produce un gran malestar a mis clientes y afecta a sus decisiones, relaciones y experiencias. Estoy hablando del sentimiento de culpa. La culpa es un mecanismo en el que, a partir de un acto, realizamos un “juicio moral” de nuestra conducta (incluso de nuestros pensamientos) y “decidimos” que hemos cometido un error y deberíamos tener un castigo.


Gran parte de lo que se llama culpa tiene que ver con la desaprobación o el castigo de otros, de personajes influyentes como los padres o pareja. Afecta lo que podríamos denominar conciencia moral, un conjunto de normas y valores que hemos construido desde la infancia, para diferenciar el “bien del mal”, y que nos permite establecer los límites, a nuestra conducta y a nuestros pensamientos. Cuanto más rígidas sean esas normas, más fácil será considerar que hemos sobrepasado los límites y aparecerá más rápidamente el sentimiento de culpa.


Con frecuencia, cuando declaras: "Me siento culpable por esto", lo que en realidad quieres decir, aunque rara vez lo reconoces, es: "Tengo miedo de que si mamá o papá (o alguna otra persona importante) se entera de lo que he hecho, me critique, rechace o castigue".

La culpa es una de las emociones más comunes. También es una de las que más nos desgasta y daña de manera importante, nuestra autoestima. El sentimiento de culpa surge de un proceso subjetivo, es decir, está determinado por nuestra interpretación y valoración de los hechos.


Es como si lleváramos un juez interno que nos murmura al oído sus acusaciones cada vez que nos apartamos de lo “correcto”. Bastaría con convertirnos en observadores de nosotros mismos para descubrir que este juez interno no nos guía por el buen camino, y además nos perjudica. Asimismo, muchas veces recriminamos a alguien más, que “nos hace sentir culpable”. Pero esto es imposible. A menos que nosotros mismos compartamos esa “acusación”.


Podemos hablar de dos tipos de culpa:

  • Positiva,

  • negativa.

La primera es aquella que nos sirve para darnos cuenta de que actuamos mal, nos permite analizar y corregir nuestra conducta y aprender de lo que sucedió. Cuando la culpa actúa de esta forma es decir cuando la culpa es adaptativa, su función es reconocer los errores y poner en marcha conductas de compromiso y reparación. En este caso, la culpa enciende un «aviso» que nos previene de cometer errores que podrían tener graves consecuencias. En este caso más que hablar de culpa, hablamos de responsabilidad.


La culpa negativa es aquella que nos lleva a pensar y repensar en lo que estuvo mal y en cómo nuestra conducta demuestra que somos “malos”, “tontos”, etc. Reconocemos lo mal que nos sentimos, pero no hacemos nada al respecto. Sólo recordamos y revivimos la situación una y otra vez y en cada ocasión nos devaluamos, disminuyendo nuestra autoestima. Este tipo de culpa: Es inútil, afecta nuestra salud física y emocional y nos paraliza, es decir, nos impide actuar.


Entonces, ¿cómo nos liberamos de la culpa?


La clave es la responsabilidad frente al sentimiento de culpa. Eso significa responsabilizarnos de nuestras acciones, aceptando nuestros límites y las circunstancias que no podamos controlar, aprendiendo de las experiencias y cambiando aquello que es conveniente, para nosotros y para quienes nos rodean. En definitiva ser más adaptativos.


No nos juzguemos. No nos castiguemos más. Démonos un respiro y dejemos de culpabilizarnos, porque antes de poder cambiar nos debemos aceptar.


Te dejo estos 7 pasos para cambiar el sentimiento de culpa:


  1. Identifica la conducta que te produce la culpa. Piensa qué es lo que te hace sentir culpable para poder detectarlo.

  2. Acepta que los errores forman parte del crecimiento personal, son la clave del aprendizaje y del cambio, y no un fracaso.

  3. Piensa que no se puede ser perfecto en el cumplimiento de normas, sobre todo cuando tenemos la tendencia a exigirnos más de lo que podemos dar.

  4. Expresa verbalmente cómo te sientes, tu arrepentimiento ante el error cometido.

  5. Perdonate por haber causado daño ( a ti o alguien mas) . No solo muestra tu arrepentimiento sino también haz saber que solicitas el perdón por el daño cometido.

  6. Repara el daño. Pon en marcha conductas para no repetir el daño.

  7. Responsabilízate. Sustituye la culpa por la responsabilidad.


Te dejo este video para aprender a superar la culpa y ser libre para reconstruir tu vida.




La culpa es un mecanismo que podemos cambiar. Podemos aprender y mejorar con recursos y capacidades que definitivamente nos liberen de la culpa des adaptativa y en cambio nos hagan personas responsables.


Espero te haya servido, déjame tu comentario.

Mucha Luz,



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